miércoles, 4 de julio de 2012

La sombra


Contra el vidrio quedaron pegados restos de fideos e infancia.
Dio un portazo y se fue.
Lo vi alejarse por la mirilla.
Desde ese agujerito acepté mi soledad.
El maquillaje se había distorsionado.
No pude decirle nada
y mi boca
se transformó.
En ceniza.
Desplomé el cuerpo en el sillón.
Desde ahí pude ver que dejó su sombra sobre el escritorio.
Junto a la taza de café.




LUS