jueves, 20 de septiembre de 2012

Samira

Ilustración: Luciana G. Verbauwede http://lugverbauwede.blogspot.com/

Samira

Samira lloró
hasta inundarse los pies.
Los vio metidos en el barro.
Plantados.

Samira lloró
hasta sentir verdecer.
Las piernas erguidas espinaban
una tristeza de amor
a flor de piel.

Samira lloró
hasta ver sus brazos tendidos al sol.
Lo recibió con las palmas abiertas;
hizo de su amado una flor.

Y le agradeció a la tierra.




 LUS